Alba Atada al Mostrador: Hogtie Extremo con Bozal Grande
Alba, apasionada del bondage, tenía una petición única para mí: no podía dejar pasar la oportunidad de ser atada en mi isla de la cocina. Pero no cualquier atadura: quería un *hogtie* tan apretado como fuera posible, con un bozal de pelota gigante que le impidiera gritar o protestar. Acepté sin dudar, y ella apareció ante mí con todo su sex appeal: lingerie blanco, medias de red y tacones altos que realzaban su figura seductora. Con una cantidad generosa de cuerda a mano, comencé a envolverla con precisión, inmovilizando sus codos, pecho y muñecas con el material implacable. Luego, le ajusté más cuerda en las rodillas y tobillos, asegurándome de que no pudiera moverse ni un centímetro. Finalmente, la estiré en un arco forzado sobre el mostrador, completando el *hogtie* más intenso. El bozal gigante ocupó su boca al instante, ahogando cualquier gemido o intento de resistencia. La saliva comenzó a escurrirse sin control por las comisuras, formando un charco pegajoso en el mostrador que solo aumentaba su aspecto provocador. En su estado de total sumisión, Alba apenas podía forcejear contra las cuerdas y el espacio reducido del mostrador. Pero, a pesar de la crudeza de la atadura, era evidente que disfrutaba cada segundo. ¿Era demasiado para ella? ¿O se entregaba al éxtasis de la sumisión y el bondage? Solo el tiempo lo diría.