Alba y Jaymes: Secuestro Imprevisto
Alba y Jayme, mis vecinas curiosas, se asoman por la ventana del sótano de mi casa, intrigadas por lo que podría haber dentro. Tras mucho insistir, Jayme logra convencer a Alba de colarse y explorar. Mientras bajan las escaleras con cautela, se topan con una serie de jaulas, su curiosidad crece al preguntarse para qué servirán. Jayme, entre risas, cierra a Alba dentro de una de ellas. Pero su risa se corta en seco cuando aparezco de repente, domino a Jayme, la ato y amordacé en el suelo, dejando a Alba atrapada en la jaula, impotente por liberar a su amiga. Finalmente, la suelto y me uno a ellas, atando a ambas con fuerza y colocándoles mordazas de pelota. El pánico las invade al darse cuenta de su situación: dos chicas atrapadas, a mi merced, en un sótano cerrado con llave. Se retuercen desesperadas por liberarse, pero solo pueden mirar con terror mientras vuelvo y las encierro en otra jaula, esta vez aún más ajustada. Sus gritos ahogados y la baba que escurre por sus mordazas delatan su lucha, sin saber cómo llegaron a este peligroso juego de dominación.