Almuerzos Picantes con Gianna – Atada en Cuerdas
Llevaba horas intentando contactar a Gianna, mi secretaria, y al no responder, decido ir a buscarla. La encuentro con los pies en el escritorio, leyendo una revista, diciendo que está en su hora de almuerzo. Sé que miente. Si va a estar ahí sin hacer nada, ¿por qué no hacerlo *entretenido* para mí? La levanto sin esfuerzo y pronto la tengo bien atada, con un tapón de encaje en la boca. El resto de la tarde lo paso disfrutando mientras Gianna se retuerce y lucha contra sus cuerdas. Tengo mucho trabajo, pero es mucho más placentero cuando Gianna está a mi merced, indefensa y a mi disposición.