Ariel de piernas largas – Lucha en cuerdas ajustadas
La rubia de piernas largas Ariel Anderssen es arrastrada por el Cazador hasta su guarida con los codos apretados detrás de su espalda. Su boca está bien sellada con capas de venda elástica blanca envuelta sobre su boca y alrededor de su cabeza. El Cazador la empuja sobre su mesa y le ata las muñecas firmemente detrás de su espalda. Más cuerdas se enredan sobre sus hombros y bajan por su espalda hasta sus manos atadas. Ariel gruñe y llora en su mordaza mientras sus brazos son jalados hacia arriba en un apretado ala de pollo, con las muñecas amarradas a la parte baja de su espalda y los codos atados sobresaliendo. Luego, Ariel es sentada en la mesa donde el Cazador le ata los tobillos esbeltos con más cuerdas. El Cazador deja a la pobre Ariel sentada al borde de la mesa, luchando en las cuerdas ajustadas y preguntándose qué más planea hacerle. No tiene que esperar mucho antes de que el Cazador regrese con más cuerdas y la vuelque sobre su vientre. Una cuerda es atada entre sus tacones de aguja atados y luego subida hasta sus codos fuertemente amarrados. Ariel suplica y llora en su mordaza mientras él tira de la cuerda entre sus talones y codos, tan ajustada como una ballesta. Ahora yace indefensa en la mesa, atada en una posición de ala de pollo, sin posibilidad de escapar. Pero el Cazador aún no ha terminado. Ariel escucha cómo baja una cadena de un polea en el techo y la ata a la cuerda de su atadura. Para su horror, comienza a girar el cabrestante en la pared, tirando aún más de la cuerda del hogtie y arqueando su espalda dolorosamente. El Cazador deja a la pobre Ariel indefensa, atada y amordazada en su mesa, en una cruel atadura de ala de pollo; apenas puede moverse mientras las cuerdas la mantienen bien sujeta.