Ariel: Intrusión en casa – Atada en lencería en la cocina
Ariel Andersen – Secuestrada en la cocina
Todo parecía normal en la casa de Ariel. Ella hablaba animadamente por teléfono con su marido, tranquilizándolo sobre su tardanza en el trabajo y asegurándole que estaría bien. Por supuesto, su marido no tenía ni idea de que ella estaba fuertemente atada a una silla en la cocina, ni que el teléfono lo sostenía un ladrón que escuchaba ATENTAMENTE cada palabra que decía Ariel. Al terminar la llamada, el hombre le tapó la boca con brutalidad, sus ojos brillando de ira y desesperación al ver su situación. No podía hacer más que retorcerse en sus ataduras, vestida solo con su sujetador y bragas, gruñendo de frustración ante su destino. No había forma de escapar, ni manera de evitar que el ladrón la silenciará aún más al envolverle cinta adhesiva alrededor de su boca ya sellada. Estiró y movió sus pies desnudos, esperando que sus dedos en tensión pudieran encontrar alguna manera de liberarse, pero su situación era desesperada. Tendría que esperar el regreso de su marido o la clemencia del delincuente, y ambas opciones parecían muy lejanas.