Ascenso, cuerda y una jefa dominante
Rogue – Ejecutiva atada
Cuando Rogue recibió su ascenso, no tenía idea de lo estresante que sería. Intenté advertirle, pero me ignoró porque ambos queríamos el mismo puesto. Ahora ella lo tiene, yo no, y aún tengo que aguantar sus quejas. Sabiendo que es una completa esclava de la cuerda, la ato y amordazo para ‘ayudarla a relajarse’. Está atrapada solo con su falda, sujetador, tacones y medias, con los tobillos fuertemente atados juntos, las muñecas y codos inmovilizados, ¡hasta los dedos entrelazados con una fina cuerda! Para rematar, le meto dos calcetines blancos enormes como mordaza de hendidura. Ahora que está bien segura, le hago saber que no me gustó nada perder el ascenso, así que le tomo fotos atada y amordazada para enviárselas a sus jefes conservadores. La pobre no está nada relajada mientras intenta liberarse de su bondage, ¡pero no tiene la más mínima esperanza!
Vuelvo para suble el nivel: le meto cinta bien adentro de la boca, alrededor de la cabeza y sobre la mordaza de hendidura ya agónica. Luego la empujo de lado y le ato una cuerda en el coño bien apretada. Cada movimiento aumenta el fuego en su conejito, pero aún no he terminado con ella. Le ato las muñecas al costado, negándome a soltarle los codos, lo que fuerza sus brazos a una posición horriblemente incómoda. Le doy otra opción: si renuncia al puesto para que yo sea ascendida, la desato. La dejo para que lo piense mientras el cansancio se apodera de ella y sus articulaciones arden por el bondage y el esfuerzo.
Cuando regresso, ha aceptado mi demanda, ¡pero TODAVÍA no he terminado! Le quito la mordaza para que trague una cucharada de miel antes de ponerle una mordaza de bola. Inmediatamente comienza a babearse sin control. La tumbo boca abajo y la ató en una brutal hogtie, con la cuerda anclada a la del coño, ejercendo una tensión constante en su dolorido conejito. Finalmente, todo el conjunto se ata al arnés de su mordaza, empujando la bola más hondo en su boca y aumentando sus gemidos gorgoteantes y babeantes. ¡Pasará el resto de la noche en esa posición!