Atada al Desastre – Joven Intrusa en las Garras del Destino
Dawn – Intrusa Momificada
Cuando Dawn decidió acampar en el viejo almacén abandonado, pensó que viviría una aventura. ¡No sabía lo cerca que estaría de la verdad! Atrapada por el dueño, terminó despojada de toda su ropa, quedándose solo en tanga y atada a un poste. El frío del almacén era gélido: sus pezones se erizaban y la piel se le cubría de carne de gallina. Gritaba pidiendo ayuda, pero el único que respondía era el dueño, quien le metió una pelota de espuma enorme en la boca y comenzó a envolverle el rostro una y otra vez con vendas médicas, sellándole los labios y anclándole la cabeza al poste. Gimoteaba y chillaba mientras él, lento y metódico, seguía añadiendo más y más vendas a su cuerpo, momificándola poco a poco contra el poste helado. Cada vuelta de la venda le dificultaba más la respiración, y con cada capa, sus posibilidades de escapar se desvanecían para siempre. Pronto, solo sus enormes tetas quedaban a la vista, pues desde el cuello hasta los tobillos, su cuerpo estaba envuelto en el capullo asfixiante. Temblaba con los ojos desorbitados mientras el dueño le explicaba lo mala que había sido su elección de noche para invadir su propiedad: planeaba incendiar el almacén para cobrar un seguro millonario, y encontrar el cuerpo de una vagabunda entre los restos carbonizados solo reforzaría su caso con la aseguradora. Aterrada, se retorcía y forcejeaba, pero no había forma de soltarse. Lo único que lograba era hacer temblar sus enormes tetas, para regocijo de su captor. Finalmente, se aplicaron las últimas vendas, cubriéndole la cabeza por completo hasta dejar solo la nariz al descubierto. Atrapada en la oscuridad de sus vendajes, el captor desapareció, mientras los gritos ahogados y desesperados de la chica se desvanecían en sus oídos, pidiendo ayuda que ambos sabían que nunca llegaría.