Atada e ignorada: la noche desafortunada de Lilith
¡Pobre Lilith! Mientras esperaba a que su pareja regresara del trabajo, un ladrón la atrapó y la ató a una silla. Vestida solo con un sujetador transparente que dejaba ver sus senos firmes, sus bragas y sus medias, le colocaron una mordaza ajustada para que no pudiera gritar pidiendo ayuda. Después de robar todo lo que había en la casa, el ladrón se fue, dejándola bien atada, amordazada y completamente indefensa. Por suerte, su pareja llegaría pronto… Pero, desafortunadamente, cuando llegó, ni siquiera notó su situación. Estaba demasiado concentrado en lo que su jefe le había dicho: que no era lo suficientemente observador en la oficina. Lilith gruñó y gimió a través de la mordaza intentando llamar su atención, pero, al igual que en el trabajo, no se dio cuenta de nada. ¿Cuánto tiempo seguiría atrapada así?