Atada y Amordazada – El Giño Inesperado de la Rutina de Savannah
La pesadilla del yoga de Savannah
Para Savannah, su rutina matutina de ejercicios es lo más importante del día. La deja centrada, tranquila y relajada, lista para lo que venga. Pero hoy, su entrenamiento terminó con ella atada, amordazada, luchando y cubierta de semen de un desconocido. Todo comenzó cuando él se coló en su casa y la espiaba mientras hacía ejercicio. Le encantaba cómo el leotardo se le ajustaba entre las nalgas carnosas y rozaba su conejito, revelando que no llevaba bragas. Finalmente, no pudo resistirse más y sorprendió a la belleza desprevenida, dejándola completamente indefensa antes de llevársela a su escondite. Cuando despertó, atada y amordazada en el sótano oscuro y húmedo, se acurrucó ante su captor, suplicando por su libertad cuando le quitó la mordaza. Sus súplicas fueron silenciadas con otro tipo de mordaza: su verga, metida hasta el fondo de su boca. El sótano se llenó de los sonidos húmedos de sus babas y arcadas mientras él la embestía una y otra vez, hasta que terminó corríendose con una gran carga en su boca abierta. Ordenándole que no la tragara, le volvió a poner la mordaza de bola, riendo de placer mientras ella babeaba y gemía, con el semen y la saliva chorreándole por la cara y formando charcos en el suelo de cemento. Cuando apagó las luces, supo que estaba al inicio de una pesadilla muy, muy larga.