Atada y Amordazada: La Huida Desesperada de Rachel
¡Pobre Rachel! Atada y amordazada en un armario por su captor, está decidida a liberarse y escapar de su situación. Desafortunadamente, las cuerdas están demasiado ajustadas para que pueda soltar sus ataduras, pero quizá la huida aún sea posible. Poco a poco, con dolor, logra abrir la puerta del armario. Tras asomarse para asegurarse de que no hay nadie, se arrastra hacia la cama. Sabe que podría gatear o arrastrarse hasta la libertad, pero es lento, y debe ponerse de pie. Con un esfuerzo tremendo, se levanta sobre sus talones, tambaleándose mientras intenta mantener el equilibrio. Ahora, salta de habitación en habitación, buscando a su captor y la puerta principal con cuidado. Con los tobillos adoloridos, llega a la salida, pero se frustra al encontrar la puerta cerrada. Afortunadamente, hay un espejo cercano, así que quizá pueda ver sus ataduras y descubrir cómo desatar un nudo o dos. Pero antes de que pueda hacerlo, una mano se clava con fuerza sobre su boca y sus intentos de escape terminan para siempre. Ahora, atada de manera brutal en el suelo, babea y se debate frenéticamente, con el vestido subido mostrando sus bragas, mientras hierve de rabia por lo cerca que estuvo de escapar.