Atada y Amordazada: La Lucha Inquebrantable de Savannah
Savannah vs. La Bola de Correas
Todo comienza con la primera correa. Inocente y sencilla mientras se ajusta alrededor de sus tobillos. Luego, otra se envuelve alrededor de sus rodillas. Una por una, las correas rodean y atrapan su cuerpo cada vez más fuerte. Las correas siguen llegando; una docena, quizás más. Todo lo que queda es Savannah aplastada en una bola, indefensa en el suelo. Se le coloca una mordaza de bola antes de que se le deje encontrar una manera de salir. A diferencia de una atadura de manos y pies donde algún movimiento es posible, no parece poder moverse ni un centímetro en el suelo. Literalmente. Cualquier esperanza de aflojar una correa se desvanece por las manoplas de cuero cerradas sobre sus manos. Quizás si se porta bien, unos cuantos orgasmos puedan estar en orden. Es lo último que puedo hacer antes de dejarla luchar por la noche.