Atada y Amordazada – La Noche de Transformación de una Sirena Rubia
Dakkota Grey – Silenciada y Sensorialmente Privada
Tomamos a una hermosa rubia, la secuestramos en plena noche, quemamos su ropa y la visten con un bikini diminuto. ¿Buen comienzo, verdad? Bueno, tal vez no si eres la rubia, pero no nos importa lo que tenga que decir. Atada en una bolita apretada, con las manos pegadas en puños y aseguradas detrás de su espalda, los dedos de los pies atados con tanta fuerza que apenas puede moverlos sin sentir un dolor intenso, SÉ que es mía para jugar, y pienso aprovechar la oportunidad al máximo. Le meto una esponja en la boca, empujándola hasta que adquiere la densidad de una bola de billar, y luego empiezo a sellarla con tira tras tira de cinta adhesiva aplicada sobre su boquita bonita. Tras diez capas que la dejan muda, excepto por sus gruñidos y gemidos, me pongo a eliminar sus sentidos: primero cubriendo sus ojos con discos de algodón, luego tapando sus oídos con tapones gruesos, cubriéndolo todo con más cinta adhesiva fuerte hasta que su cabeza late y lo único que queda de su lindo rostro son dos fosas nasales que se dilatan mientras jadea para alimentar sus forcejeos. Mientras yace de lado, retorciéndose y emitiendo suaves maullidos, decido ir por todo y le tapo las fosas nasales con tapones de espuma. ¡Nada de oxígeno para esta belleza! Mientras se debate como loca, las cuerdas absorben casi cada uno de sus movimientos, y los únicos sonidos son el suave silbido de sus intentos desesperados por aspirar aire a través de sus fosas nasales obstruidas. Esta fue una de las experiencias más intensas que Dakkota ha tenido en una sesión de bondage, y la superó con creces.