Atada y Amordazada: Lexi Lucha Contra su Captor
Intento de escape de Lexi. Lexi no sabía cómo había llegado allí. No sabía qué había pasado con su ropa. No sabía quién era el hombre que la había atado a la silla. Solo sabía que estaba en problemas y que tendría que hablar con astucia para salir de su situación. Desafortunadamente para ella, el hombre no tenía interés en nada de lo que tenía que decir, amordazándola una y otra vez con enormes mordazas de relleno, capa tras capa de venda médica, mordazas ajustadas de tela y enormes bolas de goma colocadas sin piedad en su boca. Luchó contra él como pudo, pero él la silenció una y otra vez, deleitándose con cómo su voz se convertía en gruñidos inútiles y exclamaciones ahogadas. Lexi se dio cuenta de que solo tenía una esperanza: escapar de las cuerdas antes de que él regresara. Se retorció y se movió violentamente contra la silla a la que estaba atada, sabiendo que su captor disfrutaba de cómo sus esfuerzos hacían rebotar y temblar sus tetas. Finalmente logró liberar sus piernas de la silla, pero por más que lo intentaba, ¡no podía liberar su torso! Con desánimo, se dio cuenta de que seguía atrapada, pero ahora le había dado a su agresor un acceso mucho más fácil a su joven cuerpo. ¿Aprovecharía la situación?