Atada y amordazada: Terra Mizu en la guarida del cazador
La zorra tetona Terra Mizu es arrastrada por el pelo hasta el salón del Cazador con los codos y muñecas envueltos en cuerdas detrás de su espalda. Terra se queja y exige que la suelte, pero el Cazador saca unas bragas de satén de su bolsillo y se las mete en la boca. Con la boca repleta, saca un rollo de cinta negra brillante, la pasa entre sus dientes y la envuelve apretadamente alrededor de su cabeza, introduciendo más las bragas en su boca para silenciar sus quejas. Luego la empuja al sofá, agarra sus tobillos con botas y más cuerda. Las cuerdas se ajustan con fuerza alrededor de sus tobillos y rodillas, que también son atadas. Terra maldice y protesta a través de su mordaza mientras lucha sin poder moverse en el sofá. El Cazador regresa con más cuerda, la enrolla alrededor de sus hombros, pecho y brazos, enmarcando sus enormes tetas. Para su total desesperación, comienza a atar la base de sus grandes tetas con las cuerdas. Terra grita y protesta mientras sus pobres tetas son comprimidas hasta hincharse y abultarse contra el tejido brillante de su camiseta ajustada, pareciendo dos globos azules inflados dentro de su top. El Cazador la mueve al suelo y la gira boca abajo. Terra grita en su mordaza al tener que apoyarse sobre sus tetas atadas mientras el Cazador ata una cuerda a sus tobillos y tira de sus piernas hacia arriba en una estricta atadura de cerdo. Una vez atada, la gira de lado, satisfecho de que no se moverá mucho por miedo a aplastar sus tetas atadas bajo su cuerpo en esa posición.