Atada y Silenciada: La Lucha Desesperada de Genevieve por su Libertad
El recuerdo de Genevieve
Genevieve había pasado por una pesadilla. Ahora, con el incidente ya superado, estaba sentada en su sofá contando lo ocurrido a la policía. Mientras hablaba, su mente la transportaba de nuevo a aquel momento de terror, reviviendo el miedo y la frustración. Un hombre la había agarrado y comenzó a atarla, deteniéndose solo para taparle la boca con una mano mientras la amenazaba con lo que le haría. Luego, le metió un trozo de esponja en la boca, ahogando sus gritos de miedo, y envolvió su cabeza con cinta de microespuma, sellando sus labios y atrapando la esponja dentro. Ya completamente silenciada, el hombre reanudó su ataque. Terminó de atarla, con las cuerdas más ajustadas de lo que Genevieve podía imaginar, y la dejó mientras registraba su casa. Desesperada por ser rescatada, se arrastró dolorosamente hacia su teléfono móvil e intentó pedir ayuda, pero la persona al otro lado no entendía sus balbuceos ahogados. En ese momento, el agresor regresó. Con calma, tomó el teléfono y inventó una excusa para justificar la llamada, luego volvió su atención hacia Genevieve. Enfurecido por su intento, la arrastró sobre sus rodillas, le bajó las medias y las bragas y le dio un fuerte cachetazo en el trasero que la dejó con el culo rojo y ardiendo. Ahora, con el dolor en las nalgas, no pudo hacer nada cuando la ataron en una postura de cerdo bien ajustada, asegurándose de que no podría escapar.