Ataduras Heladas: La Lucha de Camila
Camila vs. sus estacas pesadas
Si no está apretado, no es bondage. Al menos, ese es el lema de Camila. Para asegurarse de que esté satisfecha, sus codos y piernas están bien ajustados, con una mordaza apretada en la boca. Aunque está bien sujeta, aún puede forcejear bastante. Para solucionarlo, se atornillan tuberías de hierro al suelo, retorciendo su cuerpo en un estiramiento brutal. Totalmente indefensa, Camila intenta liberarse, pero apenas puede moverse. Para asegurarse de que lo intenta con todas sus fuerzas, se le echa agua helada encima, provocando quejidos pero ningún escape. Satisfecho de que su atadura esté lo suficientemente ajustada, la dejo para que disfrute mientras traigo más agua con hielo.