Atrapada e indefensa: Cara y el ladrón
Cara Day – Atada con cinta, descalza, amordazada y amarada
¡Cara está en una situación difícil! Atrapada en casa por un ladrón, este le soldó las piernas con cinta aislante. Sus gritos no servían de nada, pero quizá se debía a la mano carnosa del ladrón que le tapaba la boca como un tornillo de banco. Cuando por fin la soltó, ella le advirtió que la dejara ir antes de que llegara su novio. En lugar de eso, el tipo le metió la boca llena de relleno y luego le cubrió la cara con una cantidad obscena de tiras de cinta. ¡Pobre Cara! Sentía que su boca estaba sellada con cemento. Luego, el ladrón le ató los brazos a la espalda y al torso, dejándola incapable de quitarse esa masa pegajosa de la cara. Todo lo que podía hacer era retorcerse, gruñir, gemir y gritar contra su boca rellena mientras se contorsionaba y se retorcía. La dejaron descalza, y el movimiento, estiramiento y arqueo de sus pies y dedos demostraban lo asustada y desesperada que estaba por liberarse. El tipo volvió, añadiendo aún más cinta a su mordaza antes de lanzarla de lado y atarle las manos a los pies. Ahora, indefensa y amarada, se sacudía y se retorcía como un pez, tirando de sus ataduras con la vana esperanza de romper la cinta, pero estaba atrapada de por vida. Cuando el ladrón se marchó, Cara tuvo un arrepentimiento: haber mentido sobre tener novio, porque iba a quedarse así atrapada durante mucho, mucho tiempo.