Atrapada en Acero: El Dilema de Gigi junto a la Piscina
Lucha desesperada por las llaves de sus esposas. El Hunter tiene a Gigi junto a su piscina, atada con esposas de acero a un poste. Sus muñecas y codos están inmovilizados detrás del poste con esposas metálicas, y una gran mordaza blanca llena su boca. Gigi forcejea desesperadamente con el poste, tirando de las ajustadas esposas de acero, pero no hay forma de liberarse. Da vueltas alrededor del poste buscando algo que la ayude cuando ve que él ha dejado un juego de llaves sobre una mesita cercana. Gigi levanta el pie y estira su atadura hasta donde le permiten las esposas de acero, intentando alcanzar las llaves con su tacón de aguja. Pero la mesa está justo fuera de su alcance, así que se estira más y logra enganchar la punta de su zapato bajo la mesa. Poco a poco arrastra la mesa hacia ella y, cuando puede alcanzar las llaves con sus tacones, intenta deslizar el tacón en el llavero para levantarlas hacia sus manos. Tras varios intentos, por fin logra enganchar el llavero con el tacón y, lentamente, sube el pie hacia sus manos. Pero el llavero se resbala del tacón antes de que pueda agarrarlo. Gigi gime y suspira contra su mordaza al ver cómo las llaves caen sobre las piedras a sus pies. Respira hondo y vuelve a estirar el pie para intentar arrastrar las llaves más cerca del poste. Luego, intenta de nuevo enganchar las llaves con su esbelto tacón de aguja. Tras varios intentos frustantes, por fin logra enganchar el llavero. Pero, una vez más, las llaves se le escapan del tacón antes de que pueda llevarlas a sus manos. Entonces, Gigi entiende que necesita una mejor estrategia: el llavero sigue resbalándose de su tacón antes de llegar a sus manos. Mira hacia abajo la mesa y la arrastra más cerca de sus manos con el pie. Luego, lucha por enganchar de nuevo el llavero en su tacón. Tras varios intentos frustantes, por fin logra enganchar las llaves con el tacón y, lentamente, las sube hasta la mesa. Logra soltar las llaves sobre la mesa. Luego, busca a ciegas con sus manos esposadas detrás de la espalda las llaves. Finalmente, Gigi logra agarrar las llaves. Media batalla está ganada: ahora tiene que encontrar el ojal de las esposas y tratar de meter la llave en el agujero.