Atrapada en Acero: Raven y los Adictos al Bondage
Raven vs. la Trampa de Acero. Raven cree que puede escapar de cualquier cosa. Pero un cuarto de pulgada de acero cerrando sus muñecas y tobillos no se romperá tan fácil. Al principio sonríe mientras prueba la resistencia de la barra. Al darse cuenta de que no hay escapatoria fácil, la sonrisa se desvanece, reemplazada por un bozal de bola. Gotas de sudor le resbalan por la frente, amenazando con unirse al charco de baba bajo el bozal. Demasiado tarde, se da cuenta de que su arrogancia por creer que todo es escapable le ha salido caro esta vez. En un acto de desesperación, Raven sigue lanzándome miradas buscando compasión, pero sabe que está metida hasta el final.