Atrapada en la silla: el sufrimiento de Dahlia
Dahlia Lark – Atada, amordazada y rapada
¿A quién no le gusta un cambio de look? Dahlia lo habría confirmado… ¡antes de hoy! Parece que unos hombres malvados querían asegurarse de que nadie la reconociera jamás, y el primer paso fue cambiar su apariencia raparle la cabeza. Atada a una silla, con el top bajado para mostrar sus grandes tetas naturales, la boca sellada con tiras de cinta negra ultrapegajosa, la chica solo podía forcejear mientras las tijeras cortaban su cabello. Empezó a forcejear y sollozar de verdad cuando encendieron las maquinitas. Al sentir el rugido de la máquina sobre su cuero cabelludo, al ver su pelo caer al suelo en mechones, lloró y gimió, suplicando clemencia a través de su mordaza. Pero los planes son planes, y sus torturadores no se dejarían convencer. Pronto, la pobre quedó casi calva, con la cabeza rapada al cero. Miró hacia arriba, los ojos llenos de lágrimas, mientras el líder se acercaba con lentitud, pasando la mano por su cabeza. Sacó un rollo de venda médica y se la envolvió sobre la boca y los ojos, dejándola atrapada en la oscuridad, sollozando suavemente, preguntándose qué más le harían.