Atrapada en Oración Inversa: Un Cuento de Sobreconfianza
Rachel vs. Su Oración Implacable
Su desafío era simple y, por su estimación, fácil. Creo recordar que Rachel comentaba que unas pocas tiras de cinta no eran suficientes para retenerla. Una mujer de experiencia, estaba inclinado a creerle por un momento; un momento muy breve. Lo que no esperaba era la oración inversa. Mientras que tocarse los codos es sexy, la cinta de vinilo tiene la maravillosa propiedad de apretar más. Una característica que juega en su contra en la oración. Sin sus manos, tampoco habría alivio para sus piernas atadas estilo rana. Su expresión tapada lo decía todo en los primeros minutos. La escapatoria no vendría y su sobreconfianza aseguró que ninguna simpatía llegaría pronto.