Bella Lovez atada y amordazada: la secretaria sumisa se rinde
La secretaria rubia y de piernas largas, Bella Lovez, fuerza sus manos inútilmente detrás de la espalda mientras el Cazador la empuja hacia la guarida. Sus codos están aplastados juntos, atados con cuerdas, y su mano cubre con fuerza su boca. Le mete un trapo grande en la boca y luego envuelve cinta americana entre sus labios y alrededor de su cabeza, sellando la mordaza en su lugar. La empuja contra una mesa de trabajo, levanta sus pies y ata sus tobillos fuertemente con cuerda. Sus manos siguen moviéndose sin sentido detrás de su espalda mientras él agarra más cuerda. Sus muñecas son inmovilizadas y siente cómo la cuerda se enreda alrededor de sus finas muñecas y se ajusta con fuerza. Más cuerda envuelve su pecho, luego la levanta y la acuesta boca abajo sobre la mesa. Le estira los pies y pasa la cuerda desde su pecho entre sus talones y tobillos, atándola de manos y pies. Bella apenas puede moverse en la mesa por miedo a caerse cuando él baja una cadena de un polea y la sujeta a la cuerda que va desde su pecho hasta sus tobillos. Gira el cabrestante en la pared, tensando la cuerda de la atadura y obligándola a un arco de espalda estricto. Una cuerda se ata alrededor de su cuello y su cuello queda atado a la mesa. Deja a la desdichada secretaria atada e indefensa, apenas capaz de moverse, gimiendo y sollozando contra su mordaza.