Calisa Bliss – La enfermera atada y amordazada con cinta
Calisa Bliss – Enfermera atada, amordazada y expuesta
A la enfermera Calisa Bliss le encantaba su trabajo y siempre sentía que prestaba un servicio valioso al hacer visitas a domicilio para rehabilitar a sus pacientes. Pero este paciente tenía algo muy diferente en mente. ¡La había atado fuertemente con cinta adhesiva muy pegajosa, fusionando sus piernas en varios puntos! Sus muñecas estaban atadas a la espalda, sus codos pegados juntos y sus extremidades inútiles ancladas al cuerpo con más de esa malvada cinta gris. Mientras intentaba pedir ayuda, sus gritos fueron ahogados por la mano que le tapaba la boca con fuerza. Sus ojos se abrieron de par en par cuando él levanto un puñado de calcetines. ¿Acaso pretendía meterlos en su boca? Su pregunta fue respondida al instante cuando el hombre comenzó a rellenarle la boca profundamente, llenándole las mejillas, aplastando su lengua contra el suelo de su boca, mientras su voz era tragada por los calcetines sudorosos que le hinchaban las mejillas y la hacían querer vomitar. Más cinta se enredó alrededor de su rostro una y otra vez, sellando los calcetines para siempre. Ahora, abandonada a su suerte, Calisa comenzó una feroz lucha, pateando, quejándose, retorciéndose en vano mientras la cinta se negaba a aflojarse ni un poco. Sus pies, cubiertos de medias, pateaban inútilmente, pero ella no se rendía. Logró arrastrarse hasta una esquina del armario donde la tenían prisionera y comenzó a deslizarse lentamente por la pared, pero sus pies embutidos en medias resbalaban una y otra vez, y caía al suelo con un fuerte golpe. El hombre regresó para abrirle el uniforme, exponiendo sus jóvenes pechos, y la ató en una bola muy apretada antes de levantarle el uniforme para exponer sus bragas. Ahora completamente indefensa, forcejeara sin éxito, sollozando y gritando contra su boca rellena. ¡Esta sesión de terapia estaba a punto de volverse mucho más física de lo que ella estaba dispuesta a soportar!