Carmen atada y tapada: Al borde del peligro mortal
Abogada rubia con curvas en peligro: La sensual asistente fiscal llamó a su jefe en el juzgado para avisar que llegaría tarde, sin saber el peligro cercano. Al colgar y levantarse del sofá, fue agarrada por detrás. Antes de gritar, un tapabocas químico hediondo se le colocó sobre la nariz y boca. Sus ojos y pulmones arden al inhalar los vapores. Intenta luchar, pero la debilidad y el mareo la vencen; se desmaya. Carmen despierta atada a una silla frente a la puerta, mirando el cañón de un calibre 12. Grita, pero el agresor la sujeta. Reconoce su voz: él estuvo en la corte mientras ella mandaba a su hermano a prisión perpetua. Ella intenta gritar, pero él le tapa la boca y dice que busca venganza. Saca sus bragas y se las mete en la boca. Luego, sella su boca con vendas blancas elásticas apretadas. Ata una cuerda al gatillo del arma y la conecta a las cuerdas entre sus tetas. Le advierte que si se mueve o alguien abre la puerta, el arma disparará y su cabeza volará. La deja luchando inútilmente contra los nudos. El agresor regresa, cuelga su teléfono cerca de la puerta y le dice que si llaman y no contesta, enviarán ayuda. Cuando abran, será el fin. Pone cinta adhesiva blanca sobre su boca ya tapada para asegurar silencio. La deja atada, tapada e indefensa frente al cañón del calibre 12.