Cherie – La Belleza Atada Revela su Sensibilidad Extrema
Cualquiera que haya pasado tiempo con Cherie sabe que es una **fiera en la cama**. Le encanta todo lo sexual y está dispuesta a probarlo casi todo, pero hay algo que la define desde el primer momento: aunque adora que la aten y disfruta correrse así, después del orgasmo se vuelve **demasiado sensible**. Tanto que, si intentas mantener el vibrador en su lugar tras el clímax, **explota** de excitación. Aquí es donde el mundo del bondage y el de los orgasmos chocan de lleno. La mayoría de las mujeres se vuelven sensibles después de correrse, pero la mayoría puede aguantarlo o superarlo rápido. Sin embargo, cuando están **bien atadas**, no pueden apartarse ni quitarse el juguete por sí mismas. Eso las lleva a un estado de placer **incontrolable**, algo único del éxtasis atado. Y Cherie no es la excepción: no solo se pone sensible, es que se vuelve **HIPER-sensible**. Tras el orgasmo, **grita como una loca** y se retuerce con violencia, como si el placer la consumiera. Pero hay algo claro: **nunca le haría algo que no quiera**. Aunque esté atada, ella controla sus límites. El bondage se trata de confianza y entrega, no de someterla contra su voluntad. Cherie **quiere** descubrir qué pasa cuando no puede evitar el vibrador, pero nunca ha estado en esa situación. En condiciones normales, incluso atada, se descontrola tanto que temo que se lastime en su frenesí. Tras unos orgasmos **devastadores**, Jim le quita la mordaza y escuchamos su diálogo interno mientras se excita más y más, acercándose al precipicio del clímax… **El orgasmo gana otra vez**, y es **ensordecedor**, pero joder, qué **puta pasada** de excitación es verla así.