Chrissy Marie Capturada en Práctica de Porristas – Pesadilla de Atadura
Chrissy Marie fue capturada al salir de la práctica de porristas y ahora está atrapada luchando con sus shorts diminutos, top ajustado y medias blancas de tobillo, escondida en el garaje espeluznante de su captor. Él le dice que planea venderla como esclava de ataduras, pero por ahora se divierte con ella probando su flexibilidad de porrista atándole los tobillos a su arnés en el pecho (atadura fuera de cámara), arqueando su espalda de forma extrema y manteniendo su pecho erguido y sus tetas a la vista. Ella suplica y llora pidiéndole que la suelte, pero solo escuchamos *mmpphhss* a través de su mordaza de tela bien ajustada. Él toma algunas fotos de ella atada y amordazada, luego la deja retorciéndose en el suelo del garaje mientras sale a enviar las fotos a sus clientes. Más tarde regresa para decirle que cree tener un comprador para ella, pero primero quiere verla con una pelota de amordazamiento. Chrissy al principio se alivia cuando él empieza a quitarle la mordaza de tela, quizá pueda razonar con él. Él la amenaza de no gritar o la lastimará peor. Al quitarle la mordaza, ella intenta suplicar en silencio, llorando que le duele, pero él no muestra piedad y le introduce la gran pelota de amordazamiento en la boca. Rápidamente descubre que esta mordaza es aún peor que la de tela. Intenta gritar por ayuda, pero solo logra hacer ruidos de ahogo. Él le dice que su cliente también quiere ver mejor sus tetas, así que le abre el top y aprovecha para manosearla mientras ella se retuerce y emite *mmppphhh* de desesperación a través de la pelota. Toma más fotos y la deja luchando, ahora aún más indefensa. Chrissy intenta forcejear para liberarse de las cuerdas, al principio confiada en su flexibilidad, pero hay demasiadas cuerdas y los nudos están tan apretados que pronto pierde toda esperanza de escapar. Mientras soporta su dolorosa situación, se ve cada vez más angustiada. La baba llena su boca mientras se ahoga y gorgotea, y finalmente se escapa por toda su cara y el suelo, dejándola humillada y derrotada. Después de lo que parece una eternidad, su captor regresa por última vez para darle la noticia: está muy feliz con las fotos y vendrá a recogerla mañana por la mañana, pero la dejará así hasta entonces.