Cuero y ataduras: Dahlia atrapada y furiosa
Dahlia Lark, la motera más caliente, está de infarto con sus pantalones de cuero ajustados y su chaqueta, ¡pero hoy no le servirá de nada! Alguien de su banda se ha llevado algo muy valioso para mí, y si no me dice dónde está escondido, no saldrá de aquí. Atada de piernas y brazos a la cama, se debate como una fiera, furiosa por estar inmovilizada. Me insulta sin parar hasta que le lleno la boca hasta reventar y se la sello con capas y capas de cinta roja, transformando sus amenazas en gruñidos ahogados. ¡Se pone más furiosa aún cuando le abro la chaqueta y le dejo al descubierto sus tetas grandes! Humillada y rabiosa, sigue hablando con el gag, así que decido darle una lección: le tapo la nariz una y otra vez, cortando sus protestas de golpe. Por supuesto, respirar se vuelve casi imposible, y mientras sus pulmones arden y se retuerce en sus ataduras, pronto entiende que obtendré la información que quiero… ¡a como dé lugar! Cuando por fin se rompe y me dice lo que necesito saber, espera que la suelte, pero claro, ¡nada de eso! Se quedará justo donde está hasta que recupere lo mío. Mientras tanto, le vendo la cabeza con cinta negra, sumiéndola en la oscuridad al quitarle la vista. Y, por supuesto, le tapo la nariz de nuevo para recordarle quién manda aquí. Dejada a merced de sus esfuerzos inútiles, se pregunta si alguna vez volveré… y qué haré si lo hago.