Dacey en las garras de la atadura: orgasmos sin fin
Dacey, la zorra amarrada, forcejea con cuerdas atadas a su cuello desde una cadena en el techo. Sus muñecas están fuertemente atadas a la espalda con los brazos en una llave de martillo, más cuerdas le envuelven el pecho, hombros y brazos, dejándola completamente indefensa. Su boca está rellena y sellada con capas de cinta negra brillante. El Cazador llega con más cuerdas, ata una a cada uno de sus finos tobillos y la obliga a abrir las piernas de par en par, fijando sus tobillos a argollas en el suelo. Luego, ata un vibrador en forma de varita a su coño con una cuerda en el entrepiernas. Dacey suplica y llora a través de su mordaza mientras su coño ya está empapado de la anticipación. Las cuerdas apretadas que le muerden la carne la ponen caliente como el infierno, y la presión de la cuerda en su garganta le da justo la cantidad correcta de excitación. El Cazador enciende el vibrador y deja a la pobre Dacey temblando y estremeciéndose entre las cuerdas mientras la llevan a múltiples orgasmos.