Dakkota y el Vecino Dominante que la Atrapó
Dakkota, la cotilla del barrio, es conocida por meter las narices donde no la llaman. Como autoproclamada guardiana de la moral, no puede evitar entrometerse cada vez que ve algo que no aprueba. Llevaba meses observando a su nuevo vecino, escandalizada por la cantidad de mujeres que entraban en su casa, y decide confrontarlo antes de que convierta toda la manzana en un club de sexo swingers. El vecino, sorprendido, le dice que no es de su incumbencia, pero su actitud insistente y mandona termina por hartarlo. ¡El hombre se abalanza sobre ella, tapándole la boca con una mano y ahogando sus gritos bajo su palma! Rápidamente laata a una silla, con las piernas abiertas de par en par, dejando al descubierto sus bragas y la cuerda en el coño que las empuja profundamente dentro de ella, mientras le explica que tiene razón: muchas mujeres van a visitarlo, pero ninguna se va. La casa está insonorizada, nadie escuchará sus gritos de auxilio, y ahora no es más que la última mujer en desaparecer sin dejar rastro. Claro que, antes de hacerla desaparecer para siempre, la convertirá en su esclava sexual, por lo que la trasladan a una atadura incómoda en la cama donde deberá esperar lo inevitable.