Dama en apuros: María Marley atada en un barril
La pelirroja de piernas largas María Marley despierta metida dentro de un bidón de acero. Apenas puede moverse en el espacio reducido del barril, siente las cuerdas apretadas que le aplastan los codos fuertemente juntos detrás de la espalda, lo que le impide ganar palanca para escapar. Primero intenta quitar la tapa y la golpea con la cabeza. Escucha el metal chocar y siente que la tapa se mueve, así que lo intenta de nuevo, golpeándola hasta que, finalmente, la tapa cae al suelo con estruendo. María se da cuenta de que quienes la ataron y la metieron en el bidón probablemente habrán escuchado el ruido y vendrán a investigar. Sabe que debe actuar rápido para intentar escapar antes de que lleguen. Se esfuerzo por ponerse de pie y estirar sus largas piernas, pero con los brazos tan apretados e inútiles, tiene que arrastrarse usando los costados del barril para impulsarse. Finalmente logra ponerse de pie y intenta levantar sus largas piernas flexibles por encima del borde del barril. Pero antes de que tenga éxito, el Cazador entra y la atrapa. Le empuja la pierna de vuelta al bidón y le tapa la boca con su mano. Saca de dentro del barril su mordaza y le mete dos trapos grandes en la boca. Luego envuelve una venda elástica blanca entre sus labios y alrededor de su cabeza para sellar los trapos profundamente en su boca. Después, engancha una cadena que cuelga de una polea al techo a sus codos atados y los levanta detrás de su espalda. La saca del bidón y la deja forcejear al final de la cadena mientras él arregla el barril. Mientras María lucha y se debate al final de la cadena, él vuelve a poner la tapa del barril y la sella con el anillo de retención. Agarra a la chica atada y la controla atándole una cuerda al cuello y obligándola a inclinarse sobre el barril, donde ata la cuerda de su cuello al anillo de retención. María queda indefensa, atada sobre el barril con el pecho apoyado en la parte superior y el culo en el aire, mientras sus piernas se agitan inútilmente detrás de ella. El Cazador toma más cuerda y pronto le ata los tobillos y los amarra a una cuerda alrededor del barril. Sus piernas quedan abiertas alrededor del barril con el culo en el aire. Luego le ata las muñecas con fuerza y le amarra otra cuerda alrededor de la cintura. Después, hace pasar la cuerda entre sus piernas, separándole el coño y el culo, y tras deslizarla bajo la cuerda de la cintura, sujeta el extremo de la cuerda del coño a la cadena que cuelga de la polea. María grita y protesta contra su mordaza mientras él comienza a tensar la cadena, haciendo que la cuerda del coño se hunda más en su pobre coño y ano. María intenta forcejear, pero pronto se da cuenta de que cuanto más se debate, más profundamente la cuerda del coño le corta el coño. Finalmente, queda tendida sobre el barril, derrotada, sollozando y llorando contra su mordaza.