De Escalofríos a Éxtasis: La Felicidad Vendada de Kitty
Kitty Kilmore momificada y miserable. La pobre Kitty dice que mi apartamento está demasiado frío y no para de quejarse. ¡Hasta se queja conmigo mientras lleva sudadera y capucha! Bueno, no pienso subir la calefacción, así que tendré que buscar otra forma de mantenerla caliente. ¡Resulta que envolver su cuerpo entero en vendajes reforzados con cinta eléctrica ultra ajustada, apretándola hasta un estado de compresión monstruosa, es la solución perfecta! Por supuesto, sigue sin estar contenta, y ya estoy harto de sus quejas, así que le meto una esponja enorme en su bocaza y envuelvo su cabeza entera con más vendajes y cinta para callarla. ¡Misión cumplida! O eso creía… Resulta que, mientras gruñe, gime y se queja, logra subir sus manos hasta la parte superior de su capullo y comienza a quitarse la mordaza. Tras una lucha prolongada, logra escupir la esponja y de inmediato empieza a maldecirme y a exigir su libertad. Como si fuera a hacerle caso a amenazas vacías. Le digo que no tiene ninguna posibilidad de que la suelte y ella sigue retorciéndose, contoneándose y revolviéndose, mientras grita, suplica y al final llora pidiendo que la libere. ¡Tendrá que esperar mucho para salir!