Desatando la Pasión: El Arte de la Dominación
Dahlia – Atada y Empaquetada
Desde el momento en que la vio, supo que tenía que poseerla. Fue simple: emboscarla de camino a casa del trabajo, atarla con una cuerda y amordazarla, y ya era suya. Ahora, reducida a sus bragas, la tenían inmovilizada con correas de cuero ajustadas, sus brazos atrapados en un arnés de cuero ceñido, su boca completamente sellada bajo una máscara de cuero ajustada. La mordaza era casi innecesaria, pues la máscara ahogaba cualquier sonido de la joven indefensa, y las correas absorbían todos sus esfuerzos por liberarse, sin ceder ni un centímetro mientras forcejeaba y se retorcía, sus enormes tetas balanceándose dentro de su prisión. El hombre tenía planes para ella, eso estaba claro, pero ¿cuáles? Por la forma en que sus manos acariciaban su piel, temía saberlo. El hombre disfrutaba del miedo y la desesperación en sus ojos, las lágrimas acumulándose en ellos. No había escape. Lo único en su futuro inmediato era el pesado cofre de madera en el que la meterían y cerrarían con llave. Estaba a punto de comenzar un viaje hacia su nueva vida, una vida que le aterraba por completo.