Deseo Encadenado: Aventura de Atadura de Hannah
Hannah vs. Una Mala Influencia
Me di cuenta demasiado tarde del monstruo que había creado. Con solo sugerirle la idea loca, Hannah ya estaba completamente entregada. Al principio tuve mis dudas, pensando que podría ser demasiado para ella, pero Hannah no iba a dejar pasar la oportunidad. Con un suspiro, reuní los tubos, las cadenas y las cuerdas y comencé atándola con una atadura de brazo a pierna. Equilibrada sobre un caballo acolchado, los dos tubos se deslizaron bajo sus brazos y piernas, sostenidos por cadenas hasta los ganchos de suspensión. Al retirar el caballo, Hannah quedó colgando solo de los tubos, con una sonrisa feliz en el rostro. Su humor cambió un poco cuando le coloqué la mordaza de panel. Le aseguré que podía pasar todo el tiempo que quisiera luchando en el aire.