El arte de las pinzas de pezones: el dilema de Hannah
Hannah vs. Causa y efecto. Cada vez que Hannah aparece, es un juego de resistencia para descubrir hasta dónde puede llegar. Nada la pone más a prueba que un difícil dilema. Empieza atada a un poste con los brazos amarrados frente a ella. Una sonrisa nerviosa cruza su rostro mientras empieza a entender lo que está por pasar. Las pinzas de pezones borran esa sonrisa al instante cuando se atan a sus brazos. Un peso de 23 kilos le impide levantarlos para aliviar la presión en las pinzas. Esto ya sería un reto, pero tengo una sorpresa especial para Hannah. Un peso de 4.5 kilos se coloca en sus manos y se ata a la cuerda de las pinzas. El efecto es inmediato y las consecuencias, claras.