El Arte del Bondage de Predicamento con Hazel – Placer y Dolor
Hazel vs. Sus Propias Sensaciones
Mientras hablaba con Hazel, descubrí que tenía afinidad por varias cosas. Al imaginar cómo podía usar una de ellas, la respuesta se hizo obvia. ¿Por qué no usar todas? Después de atarla al suelo con correas, lo primero en su lista fueron las pinzas para pezones. Sin problema. Luego vino el bondage de predicamento. Había planeado esto usando esposas en sus muñecas en lugar de atarlas al suelo. Esto le permitió levantarlas unos centímetros en el aire. Lo suficiente para que, con la cuerda atada a ellas tirando de sus pinzas para pezones, bajarlas no fuera placentero. Finalmente, el favorito de toda chica, el orgasmo forzado. Vibrando al máximo, Hazel entró en un ritmo de construir hacia un orgasmo solo para que se lo arrebataran cuando relajaba sus brazos. Cada ciclo la mantenía al límite, pasando de la pura éxtasis a un dolor frustrante. Por la sonrisa en su rostro, está claro que amó cada segundo.