El Hechizo de Paisleigh: Desafío de la Soga al Cuello
Paisleigh vs. Un Interruptor Demasiado Lejos
Al principio, su atadura no es tan difícil: solo una posición de rana con los codos y muñecas inmovilizados. Pero cuando se añade la soga en el cuello, Paisleigh debe levantarse de rodillas para aliviar la presión. Intenta forcejear, pero sabe que no servirá de nada. Poco hay que pueda con Paisleigh: ataduras ajustadas, mordazas, situaciones extremas… todo lo soporta. Sin embargo, los vibadores la dejan débil. Ahora está en una encrucijada: rendirse a orgasmos interminables o mantener la soga suelta en su cuello. Si al menos pudiera alcanzar el interruptor.