El inesperado aprieto de la tentadora curvilínea
Esa puta basura vecina, Ashley, cree que las chicas del edificio vienen solo a charlar. Les ofrece café, pero tienen otros planes. Desde que se mudó, Ashley anda por el barrio en minifaldas que apenas cubren, coqueteando sin parar con los maridos, y ya no la soportan. La atan a la curvilínea y diminuta mujer. Le meten un gran mordedor de bola en la boca, le colocan pinzas en los pezones y las suben hasta su collar. Le atan la entrepierna con cuerdas, la amenazan y la humillan. Le quitan el mordedor y le meten la fregona de cocina que usaba para limpiar en la boca. Le envuelven la cabeza con vendaje veterinario, luego le ponen una media sobre la cabeza, la vendan con antifaz y le colocan un cubo de basura sobre ella, dejándola allí para que piense en mudarse del vecindario.