El Juego del Cazador: El Tormento de Dacey Comienza
Llevada atada y amordazada para ser estirada en el potro. La hermosa Dacey es transportada al antro del Cazador, amordazada y atada sobre su hombro. Él le muestra su potro de tortura y le dice que la mantendrá estirada y atormentada toda la noche. Dacey grita pidiendo ayuda, pero sus patéticos alaridos son ahogados por el trapo viejo que le han metido en la boca y las capas ajustadas de cinta negra brillante que sellan sus labios. El Cazador la sienta en el potro y ata su tobillo derecho a uno de los anillos en la base de la mesa. Dacey se debate en la mesa, tirando de las cuerdas que le sujetan las muñecas firmemente unidas detrás de su espalda. Pero no hay escape, y el Cazador agarra su otro tobillo y lo ata al otro anillo. Con las piernas abiertas y sujetas a la base de la mesa, el Cazador la levanta y desata las cuerdas de sus muñecas. Dacey piensa que, una vez libres sus muñecas, podrá defenderse, pero se equivoca: el Cazador es demasiado fuerte y, con facilidad, la domina, llevando sus muñecas juntas por encima de su cabeza. Luego, las ata con cuerdas y la empuja de nuevo hacia atrás sobre su espalda, con las muñecas atadas estiradas sobre su cabeza. Sus muñecas son atadas a una cadena sujeta a un cabestrante. Dacey tira de sus muñecas, pero están firmemente sujetas a la cadena; ni siquiera puede incorporarse. Para su horror, escucha el sonido del trinquete y siente cómo las cuerdas se tensan alrededor de sus muñecas. Luego, sus brazos son estirados lentamente mientras él sigue girando el cabestrante, hasta que su cuerpo queda tan tenso que apenas puede moverse. Siente que sus brazos están a punto de arrancarse de sus hombros y sus piernas son estiradas al límite. El Cazador le acaricia la cabeza y le dice que esto es solo el principio; pronto regresará para darle unas cuantas vueltas más al cabestrante, y luego unas cuantas más mientras avanza la noche. Dacey llora y solloza a través de su mordaza mientras su respiración se vuelve agitada, con los pulmones comprimidos en su pecho. No sabe cuánto más estiramiento puede soportar su pequeño cuerpo, pero no tiene elección en el asunto: él hará con su cuerpo lo que le plazca.