El Refugio del Cazador: Caída al Abismo de Autumn
Con los brazos retorcidos en una cruel oración invertida y abandonada en el pozo asqueroso, la esbelta Autumn es llevada al sótano siniestro del Cazador. Sus manos atadas son empujadas dolorosamente hacia arriba entre sus omóplatos, dejándola indefensa. Él abre la puerta del pozo y la obliga a mirar dentro. Autumn se horroriza al ver lo que hay y lucha con terror. El Cazador le tapa la boca con su mano, saca un trapo del bolsillo y se lo mete en la boca. Luego le envuelve cinta adhesiva sobre la boca, ajustándola con fuerza alrededor de su cabeza, y la arrastra al pozo. La obliga a arrodillarse, tira de la cuerda que lleva atada al cuello hacia un anillo fijado en el techo y la amarra allí. Sale a buscar más cuerdas, mientras Autumn mira a su alrededor, aterrada, los huesos blanqueados y calaveras esparcidos por el pozo. El Cazador regresa con más cuerda, le ata una pierna en posición de rana para evitar que se ponga de pie, luego le coloca una cuerda cruelmente ajustada entre las piernas. La levanta hasta sus rodillas y acorta la cuerda del cuello para mantenerla en esa posición. Le baja el vestido para dejar al descubierto sus tetas firmes y la deja sola en el pozo, advirtiéndole que las ratas podrían visitarla más tarde. Autumn grita, suplica y llora ahogada por su mordaza mientras queda sola e indefensa en el pozo repugnante.