El sufrimiento implacable de Mallory: del sillón al armario y el interrogatorio
Mallorys Mistake – Parte Tres
El calvario de Mallory continúa a manos de su captor. Tras ser liberada de la silla después de soportar interminables proyecciones de los tormentos infligidos a sus predecesoras, Mallory pronto se encuentra atada y amordazada en un armario, con los ojos vendados con una ajustada capa de vendaje veterinario. Sus piernas están inmovilizadas en posición de loto y sus brazos sujetos al cuerpo con una atadura en caja, dejando solo el gemido y el babear a través de la mordaza de bola que sella su bonita boca. Cuando su captor regresa, retira el vendaje y comienza a interrogarla. Sus respuestas no le satisfacen, así que decide enseñarle qué pasa cuando no obedece. Le corta la parte superior, dejando al descubierto sus tetas firmes, y aplasta sus pezones sensibles con un par de pinzas sádicas. Disfruta especialmente moviendo la cadena de las pinzas, y el sufrimiento de la pobre chica se refleja en sus ojos abiertos y aterrorizados. Está demasiado cómoda para su gusto, así que la obliga a adoptar una estricta posición inclinada hacia adelante, asegurándose de que no pueda moverse de ese lugar. Con los pezones ardiendo por las pinzas, soporta su situación como puede, gimiendo y babeando por la mordaza mientras se pregunta qué más le tiene reservado.