Elegante Atada – El Viaje de Chrissy con Cuerdas
Chrissy, con sus pechos atados en chicken wing, pezones sujetos con pinzas y una bola de mordaza roja, es manejada por el Hunter. Tras un día de juegos, ella exige que la suelte, pero él tiene otros planes. La obliga a sentarse en una silla con las piernas abiertas y le coloca la mordaza con fuerza. Luego, con más cuerdas, le ata los brazos detrás de la espalda, levantando sus codos a un ángulo doloroso de 45 grados. Las cuerdas pasan por su pecho, por encima de sus tetas, y sujetan sus muñecas a la espalda, dejándola completamente inmóvil en una postura de chicken wing.
El Hunter la hace levantarse y le ata una cuerda a la cintura, que pasa entre sus piernas y se anuda. Chrissy observa, impotente, cómo le sujeta un vibrador Hitachi a la cuerda de entrepierna y lo ajusta para que la cabeza del vibrador presione su clítoris. Luego la obliga a sentarse de nuevo y le ata los tobillos con botas a las patas traseras de la silla.
Ella llora y suplica entre la mordaza mientras él le ata un cordón de cuero alrededor del pecho y, con él, le sujeta sus grandes tetas. El cuero se clava profundamente en la carne blanda de la base de sus pechos, haciéndolos hincharse y deformarse con cada vuelta que aprieta más. Chrissy gime de dolor mientras sus tetas palpitantes piden clemencia.
El Hunter saca entonces unas pinzas de pezones de acero y las coloca en sus pezones hinchados. La cadena entre las pinzas se enrolla alrededor de la barra del respaldo de la silla, estirando y tirando de sus pobres pezones aplastados. Él la burla y le enciende el vibrador Hitachi, diciendo que quizá eso la distraerá de sus tetas atadas y sus pezones machacados.
Las vibraciones comienzan a estimular su coño mientras él se aleja, dejándola forcejear sin poder escapar. Chrissy no puede evitar moverse, frotando su clítoris contra la cabeza del vibrador. Siente cómo un orgasmo comienza a formarse dentro de ella, pero el dolor la interrumpe cuando arquea la espalda y recuerda cruelmente que sus pezones están sujetos y tensos contra la silla. Gime entre la mordaza y endereza la espalda, pero no hay escapatoria del vibrador estimulando su coño.
El orgasmo vuelve a crecer, pero lucha contra las sensaciones por miedo a tirar de sus pezones otra vez. El Hunter regresa, ve su dilema y le ofrece quitar las pinzas a cambio de subir el vibrador al máximo. Chrissy, con lágrimas en los ojos, acepta desesperada por liberarse de las pinzas. Él las retira y sube el vibrador al máximo, dejándola atada, amordazada y a merced de múltiples orgasmos intensos.