Éxtasis Entre Ataduras – Dos Damselas en Apuros
Megan y Lucie no suelen ligar con desconocidos en bares de hotel, pero este hombre parecía amable, y además, eran DOS ellas y UNO él, ¿qué podía salir mal? Pronto descubrieron que a veces la fuerza no está en el número. Atadas firmemente en el sofá, las chicas jugaron con sus ataduras mientras esperaban a que su anfitrión regresara, pero su placer se convirtió en incomodidad al darse cuenta de lo vulnerables que estaban. Aun así, razonaron, si las cosas se ponían realmente mal, siempre podrían gritar, seguras de que sus gritos se oirían en el pasillo. Por supuesto, al regresar, su anfitrión eliminó esa opción llenando sus bocas con gruesas mordazas de goma que las hicieron babear. Ahora completamente indefensas, las chicas forcejearon contra sus ataduras, culpándose mutuamente por su situación. Las cosas empeoraron rápidamente cuando su anfitrión las ató de manos y pies, dejándolas a su merced. ¡Si al menos él tuviera piedad!