Genevieve momificada en la bañera
Genevieve momificada en la bañera
Tras atraparla mientras intentaba escapar, el ladrón decidió asegurarse de que Genevieve no pudiera moverse ni un milímetro. La envuelve por completo en vendajes, desde los hombros hasta los tobillos, y la coloca en la enorme bañera donde había pasado tantas tardes felices. Con una mordaza gruesa en la boca, babosa y desesperada, intenta escapar de su capullo. Pero cuando él abre el grifo y la deja a su suerte, la lucha se vuelve más urgente. Patalea y se retuerce mientras el agua sube lentamente. Pronto, tiene que forcejear para no hundirse, pero el capullo resbala demasiado, y una y otra vez se sumerge, jadeando mientras intenta volver a la superficie con fuerzas cada vez más mermadas. Solo puede esperar que alguien la encuentre antes de que sea demasiado tarde.