Impermeable y ataduras: el viaje inesperado de Amanda
Amanda Foxx acepta el reto de la mordaza
¡Estaba emocionada por probar el reto de la mordaza! Pero, para su desgracia, se habían hecho algunos cambios de los que no estaba al tanto. Se vistió con su impermeable favorito, revisándose desde todos los ángulos antes de ir a verme, segura de que me gustaría su atuendo. Sus vaqueros ajustados y el suéter resaltaban su figura de maravilla, y no podía esperar para empezar a amordazarla. Le rellené la boca con dos calcetines gruesos y envolví su cabeza entera con vendaje veterinario morado, dejando solo sus ojos y nariz libres. Sin duda la callé, pero no lo suficiente para mi gusto, así que luego la cubrí con cinta de microespuma. Ahora, con la cabeza sellada bajo dos capas de aislamiento, estaba muy callada, pero aún había margen de mejora, ¡así que cubrí todo lo anterior con cinta vinílica verde ajustada! No solo estaba callada, ¡casi estaba sorda! Tuve que gritarle las instrucciones para que me escuchara. Llegó el momento de la primera sorpresa: le bajé los vaqueros y la llevé a un intenso orgasmo con un vibrador potente. Ahora era el turno de la GRAN sorpresa. Exhausta, callada y sin poder oír, la até con cinta en posición de hogtie y me acerqué para hablarle fuerte y que me escuchara. Le había vendido a un amigo mío en el extranjero, y ahora seguiría así, callada, luchando y expuesta, mientras viajaba al otro lado del mundo.