Inocencia Atada: El Dilema de Garnet
Garnet Rose – La Silla
Garnet era una verdadera niña de papi paso, y ahora oraba para que él viniera a rescatarla. El hombre que la tenía atada a la silla no dudaba en amarlarla en posiciones salvajemente incómodas, sin dejar parte de su cuerpecito apretado sin cubrir, siempre y cuando consiguiera lo que quería. Fusionada al mueble, los brazos doblados cruelmente hacia atrás, las piernas abiertas de par en par, su modestia apenas preservada por la minúscula braguita que llevaba, gemía y babeaba humillantemente por el enorme tapón acolchado que la mantenía lo suficientemente callada para que nadie la oyera, pero lo suficientemente ruidosa para que su torturador se deleitara con sus sollozos burbujeantes y súplicas. Sus extremidades sufrían agonía, incluso sus pies estaban inmovilizados con cuerdas, y sabía que aunque su papi paso cediera a los deseos de este lunático, estaba segura de enfrentar tormentos que nunca borraría de su mente. La única pregunta era quién se rompería primero: ¿Su papi paso o su mente?