Inocente y Atada – La Noche de Sumisión de Rachel
Rachel Adams – Autostopista Secuestrada
Rachel nunca aprendió la lección sobre los peligros de aceptar viajes con desconocidos, y ahora está prisionera en el apartamento de un hombre extraño. La tiene fuertemente atada y silenciada con una mordaza de bola gruesa, así que está completamente a su merced. Se debate en un esfuerzo inútil por liberarse, gritando pidiendo ayuda tras la mordaza que le llena la boca. Cuando ve el teléfono del desconocido, intenta pedir ayuda, ¡pero la descubren en el acto! Como castigo por su intento, el hombre cambia la mordaza de bola por una inflable, que hincha hasta reventarle la mandíbula. Para evitar que lo vuelva a intentar, la amarra con una atadura de cerdo apretadísima, y como último castigo, ¡le ata el pelo a los pies! Le añade una bomba más a la mordaza y la deja luchando toda la noche. ¡No se moverá de aquí!