Isabella Robbins – El Vicio Adictivo del Atado
Isabella Robbins NUEVO. Cuando él la llevó a su habitación, no esperaba que ella lo retara a atarla. Pero al empezar a amarrarla, notó que le encantaba el atado y se ponía cada vez más caliente. Mientras ella seguía coqueteando, él decidió taparle la boca. ‘¡Si me metes eso en la boca, me voy a correr en las bragas!’ le advirtió. Y así fue: apenas la amordazó, Isabella perdió el control. Cuando le sacó los pechos y le ató la entrepierna con cuerdas, ya no pudo aguantarse más y comenzó a suplicarle que la tomara como quería.