Jenny Jett: Dama en apuros atada en bola con tacones
La rubia Jenny Jett, atada apretadamente en bola, es arrastrada al salón por el Hunter sujetándola de las muñecas atadas. Sus tacones de aguja chirrían contra el suelo mientras se resiste, gritando contra la mordaza. Pero el Hunter la sienta en su regazo en el sofá. Jenny forcejea, golpeándolo con las manos atadas, pero sus débiles golpes no sirven de nada. Él la levanta con facilidad, manoseando su cuerpo. Jenny intenta escapar, pero él la domina sin esfuerzo, la empuja al suelo boca arriba, agarra sus piernas y junta sus tobillos. Ella llora de frustración contra la mordaza mientras él envuelve cuerdas alrededor de sus delgados tobillos y los ata con fuerza. Luego, pasa la cuerda que sujeta sus muñecas atadas hasta los tobillos también atados. Ata las muñecas con fuerza a los tobillos, doblando su cuerpo en una bolita apretada. Después, le ata las rodillas y junta sus codos, atándolos entre sí antes de unirlos a sus rodillas ya inmovilizadas. La deja en el suelo y observa cómo se retuerce y lucha inútilmente a sus pies. La sienta y le ordena que se porte bien antes de dejarla sola, atada, amordazada y completamente indefensa. Jenny tira desesperadamente de las cuerdas, pero es en vano, y termina cayendo de espaldas.