La Aflicción Seductora de Ayla – Atada en Tacones
La hermosa vecinita Ayla es empujada a una silla de metal con las muñecas y los codos bloqueados detrás de su espalda con esposas de acero policial. Una gran mordaza de pelota roja, que le abre dolorosamente la mandíbula, ha sido metida entre sus dientes y ajustada con fuerza. El Hunter lleva sus tacones de aguja detrás de las patas delanteras de la silla y los bloquea con grilletes en los tobillos. Luego sujeta una cadena pesada al anillo del collar de cuero que lleva al cuello y la hace pasar por debajo y alrededor de sus rodillas, atando sus rodillas juntas mientras sus tobillos siguen extendidos y sujetos detrás de las patas delanteras. Después, levanta sus manos hasta la parte superior trasera de la cadena y les coloca unas esposas de acero en los pulgares, de modo que el travesaño superior de la silla queda entre sus muñecas y sus pulgares atados. Ayla no puede bajar las manos entre sus muñecas y pulgares atados. Se la deja luchando sin esperanza en la silla mientras un chorro de baba fluye más allá de su mordaza y le resbala por la barbilla. La baba cubre sus medias de nailon y forma charcos en el suelo a sus pies.