La complejidad del bondage de codos: perspectiva de una sumisa
Podrían atarme de codos un millón de veces y, aunque la posición sea la misma, la dificultad siempre varía. Casi siempre son mis codos los que me afectan más y siempre contribuyen a mi derrota, pero en este caso, fue el hecho de que mi cabello no estuviera atado y tirado hacia atrás, lo que se supone que hace la situación más difícil, pero siempre me pone en un lugar de contentamiento. Estuve en una lucha tan intensa y siempre es divertido cuando trato de comunicarlo. Aún más gracioso cuando Martin trata de adivinar lo que estoy diciendo. Tomó un tiempo, pero después de reformular lo que estaba tratando de decir a través de la mordaza, él entendió que estaba pidiendo su famoso y apretado moño hasta los tobillos jaja. Y después de que finalmente lo hizo, me sentí completamente satisfecha <3